lunes, 11 de abril de 2016

Primera etapa: Inicio


Del “grito de Dolores” el 16 de septiembre de 1810 hasta la muerte de Don Miguel Hidalgo y Costilla el 30 de julio de 1811.



En esta etapa destaca la participación de los criollos: el padre Don Miguel Hidalgo y Costilla, los militares Ignacio Allende y Juan Aldama y los corregidores Don Miguel Domínguez y su esposa Josefa Ortiz de Domínguez  como iniciadores del movimiento armado. La participación de miles de personas (100,000) de los estratos sociales más bajos fue decisiva en el desarrollo de la guerra. 


Miguel Hidalgo le imprimió un carácter social a la guerra a través de los decretos promulgados en la ciudad de Guadalajara en diciembre de 1810 y su periódico.


Abarca desde el Grito de Dolores (16 de septiembre de 1810) hasta la batalla de Puente de Calderón (en el actual municipio de Zapotlanejo, Jalisco, el 17 de enero de 1811), cuando la muchedumbre dirigida por Hidalgo -con su famoso estandarte guadalupano en mano- peleaba con más pasión y arrojo que estrategia. En este momento, cuando el cura de Dolores llegó a su cita con la historia en el Puente, sus fuerzas se calculan en alrededor de cien mil hombres (entre criollos, indios, mestizos y gente de las castas). Por su parte, los realistas, soldados leales al virrey y a la corona española, debían rondar entre los 50 mil efectivos.

Segunda etapa: Organización



De la muerte de Miguel Hidalgo, hasta el fusilamiento de José María Morelos y Pavón el 22 de diciembre de 1815.

A la muerte de los principales caudillos, la dirección del movimiento quedó a cargo del sacerdote José María Morelos y Pavón, quien, junto con otros caudillos, formó un ejército disciplinado militarmente e imprimió el carácter político al movimiento a partir de la organización de un Congreso Constituyente y la promulgación de la Constitución de Apatzingán (1814) en la que se consignó la soberanía de la nación, la división de poderes, la abolición de las castas y el reparto de la riqueza, entre otras cosas.

A pesar de la insistencia de Ignacio López Rayón que señalaba que la soberanía residía en el rey Fernando VII, el Congreso se reunió con dos diputados elegidos popularmente y seis nombrados, entre ellos Ignacio López Rayón. El Congreso de Anáhuac se inauguró el 14 de septiembre de 1813 en la ciudad de Querétaro, allí José María Morelos, presentó el discurso "Sentimientos de la Nación" en el que plasmó su ideario político. El 6 de noviembre, el Congreso suscribió la Declaración de Independencia redactada por Carlos María de Bustamante, donde se asentaba que la América Septentrional rompe y disuelve la dependencia del trono español.

José Maria Morelos y Pavón, autor de "Sentimientos de la Nación".


En octubre de 1814 se promulgó el "Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana", primera Constitución de México, que tuvo gran influencia del ideario político de Morelos, a pesar de ello, las diferencias entre el Congreso y José María Morelos fueron permanentes.

Tercera etapa: Resistencia


Del fusilamiento de José María Morelos y Pavón, hasta inicios de 1821.

Después del fusilamiento de Morelos muchos insurgentes se dispersaron generando guerrillas aisladas que no representaron peligro para el gobierno novohispano. Mientras tanto en España, el rey regresó al poder tras la derrota de Napoleón en 1815, y se inició una política de “reconquista” de las colonias americanas. Al mismo tiempo, Juan Ruiz de Apodaca, nuevo virrey en 1816, implementó una doble política: por un lado declaró la amnistíao indulto para los insurgentes que quisieran dejar la guerra; por otro lado, inició una campaña militar persiguiendo ferozmente a los insurgentes.



A pesar de ello, la lucha revolucionaria no se acabó, en algunas partes del territorio se mantuvieron brotes guerrilleros, principalmente las comandadas por Vicente Guerrero en las montañas del Sur, por Guadalupe Victoria en Veracruz y por Francisco Javier Mina en el Bajío.


En esta etapa se rinde el último reducto importante insurgente y, técnicamente, los leales a la corona han ganado la guerra. Sólo unas cuantas partidas, como la que comandaba Vicente Guerrero (en el sur), siguieron en pie de lucha. Este periodo acaba en febrero de 1821 con la firma del trascendental “Plan de Iguala”.

El abrazo de Acatempan

Cuarta etapa: Consumación



Desde la promulgación del Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821 hasta la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821.

En la Nueva España, el virrey Apodaca y la real Audiencia fueron obligados a jurar la Constitución liberal de Cádiz y aplicar las medidas expresadas, situación que afectaba los intereses y privilegios de los grupos de poder como la Iglesia, los grandes comerciantes, los altos jefes del ejército y los terratenientes. Estas élites conservadoras decidieron acabar con el dominio español para seguir conservando su poder, para ello designaron al criollo  Agustín de Iturbide como jefe militar para unir sus intereses con los de los principales caudillos insurgentes.

Vicente Guerrero y Agustin de Iturbide



La desarticulación de la lucha insurgente después de la muerte de Morelos y el cansancio de los guerrilleros fueron los elementos consideradas por Vicente Guerrero para aceptar la unión con Agustín de Iturbide como único camino para lograr la independencia. Guerrero aceptó que Iturbide asumiera el mando de las tropas unidas bajo el nombre de Ejército Trigarante, portando una bandera con los colores verde, blanco y rojo, que representaban unidad, religión e independencia. Iturbide proclamó el Plan de la américa Septentrional, mejor conocido como el “Plan de Iguala” donde quedaron plasmados los intereses de los diferentes grupos: la igualdad e independencia defendida por los insurgentes, la religión católica como única y la monarquía como forma de  gobierno.

Entrada del ejercito Trigarante a la Ciudad de México




Consecuencias



Las causas y consecuencias de la independencia de México fueron producto de algunos fenómenos socioeconómicos y políticos, esto debido a que  la entrada de Napoleón al gobierno de España y el ataque realizado por este a España, lo que debilitó el control que el rey tenía sobre las tierras americanas, y esto aunado a la presión social y la necesidad de tener una identidad propia que tenían los criollos de América, formaron las bases con las que se inició el repliegue de fuerzas independentistas.
Para España y otros países europeos el actual México fue una fuente de ingresos muy elevada y consistente, además de que existió una discriminación hacia los indígenas, negros, mestizos  y criollos por parte de los españoles que los direccionó más a las armas que al sometimiento de los conquistadores.
Así el 16 de setiembre de 1810 se dio el grito de Dolores, que dio comienzo a la lucha armada la cual terminó 11 años después el 27 de septiembre de 1821.

LAS CONSECUENCIAS 


Las consecuencias han sido muy diversas, en muchos sentidos han sido positivas, pues los habitantes del territorio tienen identidad propia, sus propias leyes y su criterio propio, pero no deja de influenciar su vecindad con Estados Unidos, pues en 1845, en plena recuperación de la guerra de Independencia, fue despojado de la mitad de su territorio lo que disminuyó la riqueza nacional.
Socialmente no estaba constituida por estados, eran básicamente provincias y su gubernatura estaba muy fraccionada.

Su gobierno fue monárquico inicialmente, y precisamente por ello es que cambió de presidencia a monarquía, por la que se declaró como Emperador de México a Agustín de Iturbide y se declaró como primer presidente a Antonio López de Santa Anna quien después fue dictador y se le dio el título de Su alteza serenísima.
En otro sentido la intervención monárquica extranjera afectó cuando se impuso al emperador Maximiliano, quien fuera derrocado y asesinado por Benito Juárez García.
En muchos lugares no existía un concepto de patriotismo como tal y su industria fue muy limitada, pero todos estos aspectos mejoraron con el tiempo, pues las nuevas relaciones con el extranjero permitieron una industrialización del campo, sobre todo en el Porfiriato, que fue un periodo posterior casi en 100 años a la declaración de independencia.

El reconocimiento en riqueza e identidad de México se fue extendiendo en todo el mundo, adoptó la democracia y el sistema parlamentario representativo  como forma de gobierno y no tuvo declaración religiosa hasta que en últimos años fue declarada Laica.